26 jul 2021

(In)finita gratitud

pium pium

Se desplazan como si nada ocurriese, se hartan de dizque necesidades. Se ríen, se burlan y siguen... la gula crece.

Llegan tarde, como es costumbre, la angustia y la preocupación. Se revienta la hiel y la codicia, aún con mayor intensidad, se muestra deseosa con cada puñalada, con cada muerte, con cada grito y con cada lágrima.

Sin embargo, persiste la dualidad, persiste la tozudez, persiste la ambición. Saben, -y está demás decirlo- que todo seguirá como está, y peor aún, sabe a ciencia cierta que empeorará arrastrándose en un agonizante, penoso y suplicante final.

Es hilarante -porque lo es-, que la moralidad sea tan frágil cuando traspasa el límite individual y lo que hace unos días era un sueño utópico que hacía alzar los puños en pos del colectivo, se desvanezca tan apresuradamente como la convicción de una madre diciéndole a su hijo que todo estará bien... Y sabe que es mentira.

La ilusión de una mejoría basada en los acuerdos que, esperan generarse de forma escalada y equitativa, con un panorama como el actual, no nos dejan más que vivir de la ironía, de las risotadas y de un falso sentimiento esperanzador. 

Es esa maldita angustia, esa frustración -lo sé-, que te hace comportarte como un patán, pero el saber no me consuela y su indolencia sólo me provoca escozor.


14 mar 2021

a path (y)


En la noche me atormenta la idea de la teoría de los mundos paralelos, me agobian las líneas temporales y la relatividad ya no me parece algo tan simple. ¿Y si realmente hubiese sucedido? - me replica mi tormento- nunca debiste cruzar ese dintel, nunca debiste aparecer. Si tan solo... Si tan solo tu. ¡Ridículo, sólo hay que echar al olvido! No fue en este mundo, no lo será en el siguiente, y sin embargo, debes dejar el anhelo. Ya se fue... - el dolor sigue aquí -, ya se fue.